viernes, 23 de mayo de 2014

Resumen de un fragmento de la obra Recuerdos de un viaje artisitico

El artista se encuentra en la ciudad de Toledo, y sin duda uno de los edificios más bonitos que puede encontrar es la basílica de Santa Leocadia.
Después de un largo rato para recorrer la ciudad, decidieron dirigirse a la basílica para conocer más sobre su historia. La basílica de Santa Leocadia se encontraba situada en una gran vega que se extendían hacia otras colinas que rodeaban a un rio. El edificio como tal no tenía un gran diseño arquitectónico pero si guardaba mucha historia en sus instalaciones.
Cuando se encontraban en la vega, antes de llegar a la basílica, pudieron tropezar con varias ruinas como el anfiteatro y otras ruinas de las antiguas fábricas. Después de un cuarto de hora ya se aproximaban al edificio de la antigua basílica, en donde se podía apreciar el carácter religioso que retomaba el edificio, que actualmente tiene el nombre de Cristo de la Vega.
Al encontrar la verja de hierro, decidieron entra y se dirigieron inmediatamente con ayuda del guía hacia la ermita. Todo se encontraba en silencio, solo se escuchaba el ruido de la naturaleza; por el camino hacia la ermita encontraron el atrio, que es un pequeño cementerio que sirve a los cononigos y marca la entrada a la ermita.
Desde la entrada de la ermita se puede notar todo la historia que guarda y lo imponente que es a pesar de su sencillez. El guía los invitó a entrar para conocer la iglesia antes de que se escondiera la poca luz que quedaba; inmediatamente iluminados por el crepúsculo de la tarde se notaban todos las obras y los personajes presentes en la basílica de Santa Leocadia, lo cual sumergía a este pedazo de historia en el mundo fantástico y transparente que quiso mostrar el pintor.
La primera figura que resaltaba era la efigie de Cristo, en la que aún se notaba su boca un poco entreabierta como si aún viviera en el momento que dijo “Yo soy testigo”. Era una figura  imponente pues además de su gran tamaño era la que finalmente la había dado el nombre a la ermita. Continuando con el recorrido fueron reconociendo otros efigies y altares en medio de la oscuridad, que recuerdan aquellos capítulos vividos en la civilización y la sangre derramada en el capitolio.
La basílica mostraba una era brillante e histórica que da nombre y prestigio a la ciudad de Toledo,  finalmente la antigua basílica fue reconstruida por piadoso arzobispo.

Por última vez echaron un vistazo lleno de tristeza y un respetuoso silencioso empezaron a retornar aun con sus pensamientos y su imaginación despierta que los acompaño a atravesar el cementerio y el camino de los cipreses que conducía a la verja,  para ir nuevamente de vuelta a la ciudad.

Fragmento de la obra Recuerdos de un viaje artisitico (Gustavo Adolfo Becquer)


Entre los innumerables edificios que el artista encuentra en la antigua ciudad de Toledo, la basílica de Santa Leocadia es sin duda uno de los más ricos, si no en grandeza y lujo ornamental, en recuerdos y tradiciones.
 Erigido sobre el sepulcro de una mártir, durante los primeros siglos de la era cristiana, las diversas razas que han dominado en nuestra Península han escrito al pasar un pensamiento sobre su frente, borrando al mismo tiempo hasta las huellas del que grabó la que le había precedido; por eso hoy, pequeño en sus proporciones y desprovisto hasta cierto punto de importancia en la parte arquitectónica, conserva todavía esa indefinible y misteriosa majestad que el tiempo imprime á los edificios que han desafiado su curso destructor ese aspecto solemne, que nos fuerza á detener nuestro paso y á descubrirnos aun en presencia de una sola piedra, á la que vive unida una tradición remota y venerable.
 Cuando, después de haber recorrido una gran parte de la ciudad imperial, detuvimos nuestros pasos sobre la altura que corona el hospital de Tavera, desde la que se domina el lugar en que está situada la basílica, el día comenzaba á caer. El cielo se veía cubierto por largos jirones de nubes pardas y cobrizas, entre los que se deslizaban algunos rayos del sol, que, encendiendo sus orlas y bañando en luz la cima de los montes, doraban las altas agujas y los derruídos muros de la población que acabábamos de abandonar. La vega, que extendiéndose á nuestros pies se dilataba hasta las ondulantes colinas que se elevan en su fondo como las gradas de un colosal anfiteatro, asemejábase con sus oscuros manchones de césped y las anchas líneas amarillentas y rojas de su terreno arcilloso, á una alfombra sin límites, en la que podíamos admirar la armónica gradación de los colores que se confundían y debilitaban, marcando así sus diferentes términos y desigualdades. A nuestra izquierda, y escondiéndose por intervalos entre el follaje de sus orillas, el río se alejaba, besando los sauces que sombrean su ribera y estrellándose contra los molinos que detienen su curso, hasta bañar las blancas paredes de la fábrica de armas que aparece en su margen, en medio de un bosque de verdura. Cuanto se ofrecía á nuestros ojos formaba un conjunto pintoresco; pero diríase al contemplarlo que sobre aquel paisaje había extendido el otoño ese velo de niebla azulado y melancólico, en que se envuelve la naturaleza al sentir el soplo helado de sus tardes sin sol, ese silencio profundo, esa vaguedad sin nombre, imposible de expresar con palabras, que apoderándose de nuestro espíritu, lo sumerge en un océano de meditación y de tristeza imponderable. Claudio Lorena, en algunos de sus maravillosos países, ha logrado sorprender su secreto á la naturaleza, y ha reproducido ese último adiós del día, con todo el misterio, con toda la indefinible vaguedad que lo embellece.
 Después de haber contemplado durante cortos momentos el panorama que hemos querido describir con algunos rasgos, comenzamos á descender á la llanura por una senda que nos mostró nuestro guía, y que baja serpenteando por la falda de la eminencia en que se halla el hospital de que más arriba se hizo mención.
 Ya en la vega, lo primero que despertó nuestra curiosidad fueron varios trozos de fábrica ó fregones de argamasa y ladrillo, los cuales parecían pertenecer á una época remota. Efectivamente; son fragmentos de construcciones romanas que, diseminadas acá y allá y medio ocultas entre las altas hierbas, señalan aún al viajero los lugares por donde en tiempo de los Césares se extendió la gran ciudad que hoy ha tornado á subirse sobre las siete colinas que le sirvieron de cuna. Como á la distancia de unas cien varas de estos vestigios de la antigua población, nuestros ojos se fijaron en unas nuevas ruinas. Los informes restos del circo de los gladiadores parecían brotar de entre los zarzales que crecen en su arena, como esos gigantescos trozos de roca, que heridos por el rayo, se desprenden de las alturas y ruedan al fondo de los valles.
 Apresuramos nuestra marcha hasta penetrar en el perímetro del anfiteatro, el cual dibuja su planta circular por medio de una destrozada gradería de argamasa, que aparece y se esconde alternativamente, siguiendo las ondulaciones del terreno en que se halla como hundida.
 Inútil fuera el querer hoy dar formas á los mil y mil pensamientos que asaltaron nuestra mente al contemplar los mudos despojos de esa civilización titánica que, después de haber sometido al mundo, dejó en cada uno de sus extremos las asombrosas huellas de su paso. Eran tan rápidas las ideas, que se atropellaban entre sí en la imaginación como las leves olas de un mar que pica el viento; tan confusas, que deshaciéndose las unas con las otras, sin dar espacio á completarse, huían como esos vagos recuerdos de un sueño que no se puede coordinar, como esos fantasmas ligerísimos, fenómenos inexplicables de la inspiración, que al querer materializarlos pierden su hermosura, ó se escapan como la mariposa que huye dejando entre las manos que la quieren detener el polvo de oro con que sus alas se embellecen.
 Abandonamos el circo, siguiendo nuestro paseo á través de una ancha vía romana, de la que sólo quedan algunos vestigios. Estos, que se reúnen ya en forma de arcos informes, por entre cuyas grietas suben enredándose las campanillas silvestres, ya en figura de rotos pedestales ó de ruinosos lienzos de muros, apenas se alzan del terreno que los cubre lo suficiente para indicar la planta de las construcciones á que pertenecían.
 Menos de un cuarto de hora habría trascurrido desde que comenzamos á atravesar la vega, cuando nuestro guía nos llamó la atención sobre un pequeño edificio de forma circular, en cuyos muros se observaban tres series de arcos árabes rehundidos, colocados los unos sobre los otros, y al que defendían contra la intemperie, una cúpula de pizarra y una humilde cubierta de tejas.
 A medida que nos fuimos aproximando, comenzaron á levantarse á sus alrededores algunas tapias ruinosas, por detrás de las que se elevaban grupos de árboles, entre cuyas copas vimos aparecer una cruz de hierro que nos indicó el carácter religioso de aquella fábrica. En efecto, el edificio que contemplábamos era la antigua basílica, conocida hoy bajo el nombre del Cristo de la Vega.
 Al fin llegamos á la verja de hierro que defiende la entrada del atrio, y sobre la que se ve la gran cruz de que ha poco hicimos mención. Allí encontramos dos mujeres, con las que cambiamos un saludo, y á las que nuestro guía hizo presente el objeto que llevábamos. Estas nos señalaron el camino que se dirige á la ermita, y nos internamos en él siguiendo sus instrucciones. El camino lo forman dos tapias de construcción moderna, al par de las que corren dos filas de cipreses, por cuyos troncos suben tallos de hiedra y de campanillas azules, y á cuyos pies crecen un gran número de rosales blancos que enlazan sus flores con las de siempreviva y del lirio.
 Un silencio profundo reinaba en derredor nuestro; el leve suspiro de la brisa que agitaba las hojas era triste: hasta en el canto lejano de las golondrinas que cruzaban con vuelo desigual sobre nuestras cabezas, apercibíanse por intervalos tonos melancólicos y perdidos. Aquellos oscuros cipreses por entre los que marchábamos, aquellas flores pálidas é inodoras que bordeaban los lindes de nuestro sendero, parodiaban las calles de un jardín; pero las ortigas que crecen en su enarenado piso, el jaramago que, con sus grupos de flores amarillentas, ondula como el penacho de una cimera sobre los muros, las tintas vagas é indefinibles del crepúsculo, las que contribuía á encarecer el opaco reflejo de las nubes apiñadas en el horizonte, el sordo murmullo del río que se revuelve y forcejea entre los trozos de roca que en aquel punto detienen sus aguas, todo sobrecogía el ánimo infundiéndole un pavor religioso que, sin saber por qué, no nos permitía hablar sino en voz baja, forzándonos á mover el pie con sigilo, como si temiéramos que el rumor de nuestros pasos despertara á los que en aquel recinto duermen el sueño de la eternidad.
 Al fin de esta calle de cipreses se halla el atrio. El atrio que sirve de cementerio á los conónigos es de planta cuadrada, y consta de un frente principal que ocupa la puerta de la ermita, y otros dos laterales en que están abiertos los nichos, cerrando el todo una verja de hierro.
 Involuntariamente nuestra atención se fijó en la portada de la basílica, cuyo exterior humilde forma un contraste singular con los grandiosos recuerdos que á ella viven unidos. La superioridad de la idea sobre la materia, la mirábamos allí como simbolizada. Monumentos que sus autores creyeron imposibles de destruir; razas poderosas que sujetaron el mundo á su poder; imperios construidos por la espada sobre las ruinas de otros imperios; civilizaciones que los siglos contribuyeron á perfeccionar, todo se ha borrado, mientras un templo humilde, erigido sobre la tumba de una doncella por algunos hombres oscuros, á quienes sólo animaba la fe, ha atravesado las edades, ha hecho frente á las invasiones, y aunque perdiendo sus formas, siempre conservando su espíritu, existe hoy solo, mas con su mismo nombre, con su mismo objeto, en mitad de esa llanura erizada un día de palacios gigantes, de circos asombrosos, de termas sin número, de las que sólo quedan la memoria ó algunos fragmentos informes.
 De estas consideraciones que de tropel asaltaron nuestra mente, vino á arrancarnos la voz de nuestro guía, que nos invitaba á penetrar en la iglesia antes que la ya dudosa luz de la tarde se extinguiese por completo.
 Traspasamos el umbral de Santa Leocadia. La rápida transición de la claridad del atrio á las sombras que bañaban el interior de la iglesia, nos deslumbró al principio. Después, gracias á algunos moribundos reflejos del crepúsculo que penetraban á través de los altos y estrechos ajimeces del ábside, los objetos fueron poco á poco destacándose los unos sobre los otros, deshaciéndose de la oscuridad que los envolvía. Aquellos de nuestros lectores que hallan contemplado uno de esos lienzos de Rembrandt, en el fondo de los cuales las grandes masas de oscuro circunscriben la luz en un solo punto, puesto que desde luego fija la atención del espectador atrayendo su mirada sobre la principal figura, tras la que luego se comienzan á distinguir entre las sombras unas cabezas, antes invisibles, después otras, en seguida grupos de personajes que se adelantan, un mundo, en fin, que, sumergido entre las fantásticas y trasparentes veladuras del pintor, va apareciendo y completándose según el análisis á que se sujeta, esos tan sólo podrán formarse una idea, aunque vaga, del interior de Santa Leocadia, visto á esa hora en que el sol desaparece y la brisa mensajera de la noche tiende sus alas humedecidas en las ondas del río.
 La primera figura que, herida por un rayo de dudosa claridad, apareció deshaciéndose de las sombras como evocada por nuestro deseo, fué la efigie del Cristo que posteriormente ha dado nombre á la ermita. La efigie, que es de tamaño natural, tiene la frente inclinada, los cabellos esparcidos por los hombros, una mano sujeta á la cruz y la otra extendida hacia delante como en actitud de jurar. Nosotros, que conocíamos la misteriosa tradición de aquella imagen; nosotros, que tal vez en el fondo de nuestro gabinete habíamos sonreído al leerla, no pudimos por menos de permanecer inmóviles y mudos al mirar adelantar su brazo descarnado y amarillento, al ver aún su boca entreabierta y cárdena, como si de ella acabasen de salir las terribles palabras: «Yo soy testigo.»
 Fuera del lugar en que se guarda su memoria, lejos del recinto que aún conserva sus trazas donde parece que todavía respiramos la atmósfera de las edades que les dieron el ser, las tradiciones pierden su poético misterio, su inexplicable dominio sobre el alma. De lejos se interroga, se analiza, se duda; allí la fe, como una revelación secreta, ilumina al espíritu, y se cree.
 Pasada esta primera impresión, poco á poco y á medida que nos familiarizábamos con la oscuridad, fuimos gradualmente distinguiendo las efigies, los altares y los muros de la iglesia. Como dejamos dicho, nada de particular ofrece el templo en su parte arquitectónica: ni sus proporciones ni sus detalles son suficientes á producir esa sensación de asombro que causan las maravillosas obras que el mismo arte que elevó por última vez á Santa Leocadia, ha dejado esparcidas por Toledo. Sólo en el exterior de su ábside, que, según ya se expresó, se halla cubierto por series de arcos incluídos los unos en los otros, ofrece al artista un estudio del postrer período de los cuatro en que puede dividirse la historia de nuestra arquitectura árabe. Pero, en cambio, un mundo de recuerdos, á cual más grandiosos é imponentes, se agita y vive en aquellos reducidos lugares; una á una pueden recorrerse allí todas las épocas, con la certeza de encontrar, en alguna de sus páginas de gloria el nombre de la humilde basílica.
 La primera que se ofrece á los ojos del pensador, es esa edad remota que sirvió de cuna al Cristianismo, época fecunda en tiranos y en héroes, en crímenes y en fe. La civilización, que muere envuelta en púrpura y ceñida de flores, tiembla ante la civilización que nace, demacrada por la austeridad y vestida del cilicio. Aquélla tiene una espada en sus manos, ésta un libro de verdades eternas, y el hierro domina, pero la razón convence. He aquí por qué los Césares lanzan sin fruto los rayos de su ira desde lo alto del Capitolio sobre las proscritas cabezas de los discípulos del Señor; he aquí por qué á sus legiones conquistadoras de la tierra le es imposible vencer á esas miriadas, no de guerreros, sino de ancianos y de vírgenes, que vierten su sangre con una sonrisa de gozo, y mueren sin resistirse, confesando su religión y prorumpiendo en un himno de triunfo. La semilla de la fe germina y crece en el silencio de las catacumbas, en las tinieblas de los calabozos, en el horror de los suplicios, en la ensangrentada arena de los anfiteatros. La persecución á su vez toma gigantes proporciones, y presa de un delirio febril, corre ardiendo en sed de exterminio tras un fantasma invisible, y hiere el aire con sus golpes inútiles, porque cuando logra alcanzar el objeto de su furor, la muerte deja entre sus manos sangrientas con un cadáver, la envoltura material del espíritu que rompe sus ligaduras y sube al cielo desafiando su crueldad con una sonrisa. En estos días de lucha y de prueba, aparece el santuario de Santa Leocadia, erigido, según la más remota tradición, sobre la tumba de la virgen y mártir de este nombre. Las ruínas de un templo gentílico prestan sus sillares para la piadosa construcción, y los cristianos, protegidos por las sombras y el silencio de la noche, y evitando las centinelas romanas que vigilan alrededor de los antiguos muros, vienen á orar sobre la tosca cruz de madera del sepulcro, á fortalecerse con el ejemplo de una débil mujer, á recibir la bendición de sus pastores, á darse, en fin, un adiós, quizás el último, porque ninguno sabe si el nuevo sol iluminará su muerte.
 Pero las tribus del Norte se extienden sobre la envejecida Europa, y á la regeneración espiritual de las ideas se une la material de las razas. El Imperio dobla la frente ante sus vencedores, que después de asolar sus templos y ciudades, no encontrando enemigos que combatir, se sientan sobre las destrozadas ruinas del Capitolio, á reposar del ardor y el cansancio de las luchas. El cristianismo entonces, esa idea que marcha silenciosa á través de la desolación y los combates, esa llama de fe que crece y se multiplica de día en día, viene á encontrarlos, y sin sangre, sin violencia, sin horrores, subyuga aquellos guerreros indómitos, ante quienes las haces romanas se deshicieron como columnas de humo, y dándoles leyes, dándoles religión, dulcifica sus costumbres, enfrena sus pasiones, hace sus leyes, sus monarquías y su sociedad. Entre los oscuros anales de esa segunda época de la era cristiana, volvemos á encontrar el reducido santuario, obra de los primeros defensores de la fe. Un rey poderoso levanta con mano piadosa la basílica sobre los antiguos restos de la tumba, y el arte que empieza á salir del profundo sueño en que se hallaba sumergido, merced á una tosca imitación de la antigüedad, despliega en él las rudas galas que lo distinguen, agotando los recursos de su imaginación sencilla y ardiente.
 Una era brillante de gloria comienza entonces para el edificio. La veneración por él crece; los dones que le hacen se multiplican, y los privilegios que consigue se aumentan. Esos concilios famosos, que dan renombre á Toledo, y de los que salen las leyes reformadoras de la Iglesia y del Estado, tienen lugar dentro de los muros. Aquí resonó la palabra inspirada de aquellos doctos varones, que con su santidad y elocuencia, pusieron un valladar indestructible al poder; y aquí los reyes vinieron á depositar su diadema ante un solemne concurso de prelados y magnates, que, pesando sus razones en la balanza de la justicia, legitimaban su derecho ó lanzaban sobre su frente los rayos de la excomunión apostólica. En este mismo lugar, Ildefonso, el denodado campeón de la Reina de los Cielos, escuchó de boca de Santa Leocadia, que con este fin rompió la losa de su sepulcro, aquellas frases divinas que, fortaleciendo su ánimo, le dieron valor para proseguir constante la ardua empresa que había acometido. A esta tierra santificada por la tradición pidieron, en fin, las lumbreras de la Iglesia, del trono y de la sabiduría, un reducido espacio donde sus huesos reposaran á la sombra de los altares, en tanto que llegaba el eterno día de la resurrección y la gloria.
 Mas la estrella de los Godos desciende á su ocaso; Witiza y Rodrigo apresuran su caída, y los hijos del Profeta se derraman por la península como un torrente. Hoy tolerada, mañana perseguida, pero siempre incólume, siempre pura, la religión se trasmite de unos en otros durante la dominación sarracena, y prosigue su marcha triunfadora á través de las vejaciones y la esclavitud. Durante este período, temerosos los cristianos de que la profanación toque con su mano atrevida los venerables restos de la mártir que guardan, huyen con las sagradas reliquias á las desnudas rocas en que Pelayo arrojó el grito de guerra.
 Pasan los años, y la Cruz vuelve á elevarse sobre las torres de Tolaitola; los pendones de Alfonso ondean sobre sus muros; un piadoso arzobispo reconstruye la antigua basílica, y el arte muslímico, que desaparece, graba en su ábside uno de sus últimos pensamientos.
 La santa mártir que guardó, después de largas peregrinaciones vuelve á la ciudad donde tuvo su cuna, pero no al templo á que dió su nombre. ¿Mas podrán arrancarse de la historia de la Iglesia las brillantes páginas que ocupa este santuario, hoy casi olvidado y escondido entre los cipreses que le rodean? No. ¡El viajero, al pasar junto á tí, detendrá su marcha para contemplar los vestigios que diez y siete centurias han amontonado sobre tu cabeza; el cristiano, al traspasar tus humbrales, doblará su rodilla, en presencia de un testigo de las luchas y del triunfo de su fe!
 Estas y otras ideas semejantes hervían en nuestra imaginación, cuando nos vinieron á avisar que la noche se adelantaba y la hora de cerrar la ermita había llegado.
 Por última vez tendimos á nuestro alrededor una mirada triste, y llenos de un respetuoso silencio y temor, atravesamos el cementerio, cruzamos la estrecha calle de cipreses que conduce á la verja, y nos dirigimos hacia la ciudad.
 Las altas y negras agujas de las torres de Toledo, por entre cuyos ajimeces se desprendían algunos rayos de luz, se destacaban sobre los flotantes grupos de nubes amarillentas, como una legión de fantasmas que, desde lo alto de las siete colinas, dominaban la llanura con sus ojos de fuego.

viernes, 16 de mayo de 2014

Resumen de la obra El Matadero (Esteban Echeverria)

Resumen
Era época de cuaresma y en Buenos Aires  se apegaban totalmente al ayuno y la abstinencia sobretodo de la carne, para seguir las costumbres de la religión católica.  Vino una gran tormenta que desbordo el rio de la plata y obstaculizo todas la vías de la ciudad, dejando sin novillos por un gran tiempo a todas las personas. Ante la gran crecida del rio todas las zonas se vieron inundadas y extendidas sobre todos los campos y las bajas tierras.
Los federales de parte del gobierno de Rosas aprovechaban la situación para culpar a los unitarios, que se oponían a esa dictadura de semejante calamidad valiéndose de la iglesia católica y logrando conquistar el apoyo de todos los carniceros por su gran manipulación.
Los alimentos se encarecían brutalmente y sin razón, cada vez existían menos posibilidades de conseguir alimentos para poder subsistir en medio de la cuaresma. Finalmente la situación fue empeorando y se generó una gran hambruna que suscito muchas muertes en la ciudad.
El gobierno para calmar el ambiente y ocultar el gran problema envió unos novillos al matadero del Alto, que resultaban muy pocos para una población tan grande y con tanto consumo de carne. La población aclamaba con gritos al gran gobierno que les había dado posibilidad de volver a comer y cada vez se hacía más grande el círculo que rodeaba al matadero con gran algarabía, esperando a que comenzaran a matar a los novillos.
La primera res que mataron fue toda completa para “el Restaurador”, cosa que no se hizo rara para nadie pues se sabía de los privilegios que gozaba este círculo político que daba gran apoyo al gobierno. Empezó a crearse el ambiente grotesco que se podía predecir con la disputa de las carnes para toda la población que estaba presente, los carniceros al paso del tiempo se convertían en grandes héroes con sus hachas en mano.
Cuando solo quedaba un novillo empezó la discusión que retaba a los carniceros sobre la raza del novillo, pues algunos decían que era un toro viejo. Entre la discusión el novillo se soltó el lazo que lo ataba y en su carrera decapito a un niño. Cuando lograron agarrarlo nuevamente, procedieron a descuartizarlo.
Se encontraban los carniceros reunidos con el juez y algunos personajes pertenecientes a este círculo, cuando vieron pasar a un muchacho bien vestido y con la barba corta, símbolo que de una vez les hizo pensar que era un unitario. Sometieron al unitario a grandes humillaciones y masacres y al intentar desnudarlo para azotarlo el joven saco toda su rabia con un torrente de sangre que brotaba de su boca y nariz.
La diversión de los federales había concluido y con esto daban fin a una de sus innumerables proezas.

 ¿Qué rasgos culturales y costumbres de los habitantes de dicha región se revelan en el fragmento leído?

La población tenía un nivel bajo de cultura, pues eran influenciados por la gran manipulación de la dictadura de Rosas “El Restaurador”  que se vivía en esa época. Se dejaban manipular por pocas cosas pues su nivel económico era bajo y poco estable.
Los habitantes se dejaban influenciar por falsos pensamientos y criterios apegados a la religión católica y a la política. En ese momento debido a la manipulación del gobierno el pueblo estaba totalmente dividido entre los federales que apoyaban al gobierno y los  salvajes unitarios que se oponían a las ideas que gobernaban en su país. Por esta división los hombres decentes y de buen corazón eran considerados unitarios y debían ser maltratados y humillados ante los federales que se reñían por el círculo social que surgía en el matadero.

¿La obra pertenece al Romanticismo o al Naturalismo?

Esta obra pertenece al Naturalismo pues tiene un lenguaje obsceno y vulgar y busca revelar la realidad muy en carne propia que se vivía ante la dictadura del gobierno de Rosas. La obra muestra que no existe una religión como tal, sino que esta se mueve en torno al poder y lo material, se escribe con el lenguaje usual de la época y la población y el autor busca dar explicación a los hechos basado en la razón y no con el azar y las casualidades.

Enlace del fragmento de la obra El Matadero

Fragmento del Matadero

viernes, 9 de mayo de 2014

Imagenes del Naturalismo









Imagenes del Romanticismo






Caracteristicas del Naturalismo

  • Adoracion hacia la poblacion primitiva.
  • El arte enfocado hacia la fotografia.
  • La anulacion de la creencia espiritual del ser humano, solo se creia en el poder y las fuerzas de la materia.
  • Pesimismo, la preferencia del pensamiento negativo y los ambientes bajos.
  • Un lenguaje con ausencia de lirismo y sin cuidados gramaticales.
  • Seudocienticismo Didactico, le concede a la novela una caracter doctrinario, con la cual no se pretende divertir sino enseñar a traves de ejmplos e historias.
  • La novela naturalista busca criticar y burlarse de la sociedad.
  • Se manejan temas vulgares y obscenos.
  • Los autores se basaban en la razón y no creían en el azar.
  • El naturalismo rechaza la evasión de la realidad y busca realizar escritos enfocados hacia lo real y verdadero.
Bibliografia:

Caracteristicas del Romanticismo

El ansia de libertad
El Romanticismo fue un movimiento en contra del Neoclasicismo. La libertad creativa predomina sobre la razón ordenadora.

La exaltación del yo individual
El Romanticismo permitió que se diera mayor importancia a la personalidad propia y libre, dejando ver en los escritos la fantasía y el sentimiento propio de cada autor.

El espíritu de rebeldía
Las ansias de libertad se traducen en un espíritu de rebeldía, se  rompen las normas tanto sociales como artísticas. Se manifiesta en la literatura a través de la mezcla de versos y estrofas, usando distintos géneros en la misma obra con prosa y verso.

Sentimiento de soledad y de resignación al sufrimiento
En los escritos se ve resaltada la obsesión con la muerte y la soledad del autor.

Identificación con la naturaleza
La naturaleza reflejaba los pensamientos y secretos de los autores. Permitía describir con exactitud el estado de ánimo y a través de ella transmitir esto claramente.

Exaltación de la imaginación y del sentimiento
El romanticismo muestra su valor en la firmeza de sus sentimientos. Predominan los sentimientos ante la razón y resalta un sentimiento amoroso y luchador.

Valoración de lo nacional y popular

Las naciones destacan sus valores propios y peculiares que permiten diferenciarlas de otras comunidades humanas. Se resalta el amor por lo peculiar y lo auténtico que sobresale en cada región.  

Bibliografia:




lunes, 21 de octubre de 2013

La influencia de la tecnologia


La influencia de la tecnología en la vida social de las personas

El desarrollo tecnológico a puesto al alcance de las personas cada vez más herramientas para la comunicación casi instantánea. Pero la paradoja en este momento es que algunas herramientas sobredimensionadas que llegan a generar conductas obsesivas han producido una disminución y han hecho innecesaria la comunican interpersonal.

En esta época se habla de una adicción fuerte a los aparatos de comunicación llamada nomofobia, que es derivada de las palabras en inglés no mobile phobia, que demuestra la ansiedad que produce no tener a toda hora un aparato tecnológico que brinde entretenimiento.

Pero no se trata solamente de la influencia de los aparatos móviles de comunicación, también existe una adicción a los dispositivos móviles de videojuegos, los cuales están generando un aislamiento en las personas desde edades muy tempranas.

La situación se agrava cuando los padres de familia usan estos dispositivos para distraer a sus niños en la primera infancia; de esta manera los niños empiezan a tener contacto con estos aparatos en una forma excesiva que hace parte de su vida.

Otro aspecto relevante de la presencia de la tecnología en la cotidianidad de las personas es el acceso a todo tipo de información por parte niños o adolescentes sin control alguno de sus padres o representantes, lo que hace que estos niños sean vulnerables a cualquier influencia negativa de tipo pornográfico, conductas alienantes (sectas, grupos fanáticos, etc.), cyberbulling, extorción o cualquier otro tipo de información no apta para su edad.

En este momento tanto los padres como los hijos, se aíslan mucho en sus aparatos de comunicación o entretenimiento, haciendo que en los tiempos libres no haya comunicación entre ellos.  De esta manera llegan a ser unos extraños entre ellos mismos ya que no tienen tiempo de conocerse ni de hablar sobre sus rutinas.

El último aspecto preocupante de la tecnología es la falta de la privacidad. Así como la tecnología ha tenido avances muy rápidos, los delincuentes han ido entrando en este ritmo para ir creando estrategias que estén al mismo rango de la tecnología.

Estas estrategias hacen que existan muy pocas posibilidades de que las personas no puedan tener acceso a información muy personal de los usuarios, provocando esto mucha inseguridad, ya que esta información puede ser usada para crear estrategias en contra de estos usuarios.

En conclusión, es cierto que la tecnología nos ofrece muchas herramientas que simplifican nuestra vida, pero al no tener control de las mismas y poner normas ante ellas, pueden llegar a causar grandes consecuencias en todo nuestro núcleo familiar.

Como padres deben formar a sus hijos con valores inculcados que permitan el buen manejo de la tecnología, para que sea una buena herramienta que le brinde muy buen apoyo y no los perjudique en su vida escolar y personal.

 

Diana Paola Masini Parra

 

 

lunes, 14 de octubre de 2013

La Tecnologia

Y ahora... relojes inteligentes

Y ahora... relojes inteligentes
Ya se está cristalizando una nueva tendencia que seguramente nos va a seguir cambiando la vida. Los dispositivos móviles inteligentes, como las tabletas y teléfonos, ya forman parte de nuestro trajín diario. Tanto que se habla de una adicción llamada nomofobia, que en inglés significa no mobile phone phobia, y que es el no poder vivir sin uno de estos dispositivos siempre a la mano para estar conectados y haciendo muchas cosas, entre las cuales el servicio de voz no tiene nada que ver.
Hoy están llegando los relojes inteligentes. Esto era de esperarse, porque el reloj tradicional siempre está a la mano, aunque por ahora solo para ver la hora y la fecha. Estos nuevos relojes permitirán estar conectados al aparato móvil inteligente, generalmente el celular, y los servicios que prestan son leer los mensajes de texto en su pantalla sin tener que verlos en el celular, ver lo que se pone o se ‘postea’ en su cuenta de Facebook, poder ver el nombre de quien está llamando a su celular, oír música y bajar aplicaciones de las tiendas de Android, como Google Play y, solo en algunos modelos, poder contestar y hablar desde el reloj.
Estos aparatos se consiguen por ahora solo para conectarse con teléfonos inteligentes con Android y usando la tecnología de Bluetooth como medio de comunicarse inalámbricamente. Ya están en el mercado relojes inteligentes como el Samsung Gear; el Smartwatch, de Sony, que va en la segunda generación, y el Pebble, entre otros. Se rumora que Intel, Qualcomm y Google están trabajando en uno y que Apple en poco tiempo va a anunciar su iWatch, reloj que seguramente va a sacudir la industria de estos productos.
Vale la pena mencionar que Nissan, la fábrica de automotores, lanzó un modelo de reloj inteligente que ayuda al conductor dándole información pertinente a su labor, como a qué velocidad va, cuánta gasolina le queda, cómo se está comportando el carro, la frecuencia cardíaca del conductor y otros datos biométricos, pero solo podrán usarse en su línea de automóviles Nismo.
Cada vez que sale una nueva tecnología que rompe paradigmas, lo pone a pensar a uno en qué vendrá después. Toda la vida se volvió digital y eso nos la facilita, pero también van a surgir riesgos, especialmente en el comportamiento de las personas.
GUILLERMO SANTOS CALDERÓN
guillermo.santos@enter.co

lunes, 7 de octubre de 2013

¿Que es un articulo de opinión?

El Articulo de Opinión

El artículo de opinión o columna, es un texto que manifiesta un punto de vista de una determinada persona, que suele ser un personaje notable o de relevancia en el tema que se esté desarrollando (política u otras áreas).
A la persona que escribe estos puntos de opinión, se le llama Columnista. El artículo de opinión se escribe semanalmente o según lo acordado con la empresa. Se diferencia del editorial, ya que este texto se publica con la forma y el nombre de quien escribe. El lenguaje que se utiliza, por lo general, en las columnas o artículos de opinión, tiende a ser entendible para el público común, pues pretende captar la atención de quienes lean y, posteriormente, su aceptación.
En ocasiones, las columnas o artículos no se guían por el  pensamiento del diario, la revista, el periódico o de la institución y esto queda expresado en las líneas que contemplan los párrafos, en los que se puede abarcar distintos temas, tengan o no importancia. El columnista tiene total libertad en el uso de los recursos estilísticos que incorpore, sin embargo, hay limitantes en cuanto a la cantidad de palabras, por ende, letras a escribir y a que su columna sea entendible para los lectores.


Bibliografía:
http://www.escolares.net/lenguaje-y-comunicacion/el-articulo-de-opinion/

miércoles, 4 de septiembre de 2013

El Informe

Explicación del Informe

El Informe

El Informe
¿Qué es?
Es una exposición de los datos obtenidos en una investigación de campo o bibliográfica sobre un determinado tema,  su propósito es principalmente informativo. Este texto es escrito en prosa informativa (científica, técnica, o comercial)  y es dirigido a un determinado lector.
Un informe de lectura puede exponer, describir, explicar, analizar, interpretar o argumentar. Contiene hechos obtenidos o verificados por el autor (reconocimientos, investigaciones, estudios, o trabajos). Además, aporta los datos necesarios para una buena comprensión del caso, explica los métodos empleados y propone o recomienda la mejor solución para el hecho tratado.
El informe es una modalidad de trabajo académico que, practicado con seriedad y aplicación, le permite a un estudiante ampliar sus conocimientos, recoger información, estructurar su pensamiento, forjarse un criterio propio y, adicionalmente, prepararse para abordar otras formas de escritura más complejas, como la monografía, la tesis y el ensayo.

Características:
·         Es un texto expositivo
·         Es un texto explicativo
·         Tiene como propósito dar información sobre resultados de investigación.
·         Se centra en un tema determinado
·         Utiliza un lenguaje objetivo.
·         Se escribe en tercera persona
·         La estructura predominante es la enunciativa.
·         En este tipo de textos también está presente una estructura argumentativa.
·         Tiene una estructura descriptiva porque se describen hechos.

Partes del Informe:
  1. Portada: Datos personales del escritor o autor y el título del informe.
  2. Índice: En esta parte van señaladas todas las partes del informe y el total de páginas que contiene.
  3. Introducción: Es una breve reseña de lo que trata el tema del cual se va a escribir
  4. Cuerpo: Es la información principal y completa del tema.
  5. Conclusiones: Aquí se presentan los resultados más importantes que permiten responder las interrogantes planteadas.
  6. Bibliografía: Es el ordenamiento alfabético y por fecha de la literatura usada para responder todas las inquietudes y plantear las ideas del trabajo
Tipos de Informe:

1. Por la materia que abarcan los informes se clasifican en:
  • Científicos: se refieren a temas de ciencia y utilizan un lenguaje propio y riguroso; pertenecen a la categoría de “memorias científicas”.
  • Técnicos: se desarrollan en las organizaciones públicas o privadas sobre temas de sociología, antropología, psicología social, etc.; su lenguaje es entendible, pero mantiene el rigor de la investigación científica.
  • De divulgación: destinados al público en general; su lenguaje se adapta a una persona de mediana cultura.
  • Mixtos: destinados tanto a instituciones como al público en general; su lenguaje se adapta al de ambos grupos de lectores.
2. Por las características textuales los informes se clasifican en:
·         Expositivos: contienen una descripción del tema o unas instrucciones. No es necesario incluir conclusiones, interpretación, o evaluación; a veces, reciben el nombre de dossier.

·         Analíticos: tienen como objetivo justificar una decisión o acción (ya realizada o, al menos, proyectada), se denominan también propuesta o proyecto.

·         Persuasivos: pretenden convencer al destinatario para que tome una decisión en la línea de lo que se expone en el informe. Proponen un plan de acción (es el informe más utilizado en consultoría).



Bibliografía:
·        http://es.wikipedia.org/wiki/Informe
·        http://es.scribd.com/doc/6648347/Como-Elaborar-Un-Informe

martes, 22 de mayo de 2012

Cuento

 
El leñador y sus tres hijos

Habia una vez un leñador que tenia tres hijos. Un dia el mayor se fue a cortar leña, casi no habia caminado cuando encontro a un enanito. La madre del mayor le habia preparado una gran pasta para que comiera mientras la busqueda. El enanito le dijo: dame un pedazo de esa pasta, y el mayor le contesto: no puedo mi madre me la preparo y basta que me quede suficiente para comer. Despues de esta corta conversacion el muchacho decidio seguir su camino.
Ya mas adentro del bosque en donde el mayor buscaba la leña estaba un poco mas tupido de ramas, hojas, troncos, etc. Por esto el muchacho a la primera caida se partio el brazo.
Al dia siguiente salio el segundo hermano, su madre le preparo una gran pasta y se fue por el mismo camino por donde ya habia pasado su hermano mayor, por casualidad se volvio a encontrar alo enanito y volvia padir un pedazo de la pasta, este hermano por las mismas razones de su hermano mayor no le dio de su pasta.
Como iba por el mismo bosque y el mismo camino se callo y se partio la pierna.
Al dia siguiente ya le tocaba al mas pequeño de los hermanos salir a buscar leña su mama le preparo un gran bizcocho y sin mucha mucha confianza por parte del papa salio en busca de la leña.Como siguio el mismo camino de todos se encontro con el enanito, este le pregunto lo mismo y en esta conversacion cambio la respuesta del hermano, ya que este era tan pequeño e ignorante decidio ceder y darle un pedacito.
Ya despues de un rato cuando se habian terminado el bizcocho el enanito le agradecio y le dijo que cortara las raices de un arbol cercano que habia y que alli se encontraria algo que le agradaria. En efecto cuando el niño partio el arbol salio una ganza con plumas de oro, el niño muy feliz le agradecio al enano y se fue para su casa orgulloso. Al llegar a alli se la mostro a sus padres y estos se sintieron orgullosos de el.
Desde ese dialo mandaron siempre a recoger leña y asi fue como termino siendo amigo del enanito.
 

lunes, 21 de mayo de 2012

Fabula

Las flores que cantan y bailan

Hace muchos años cuanos Liliana una muchachita como de 13 años paseaba por los bosques encantados se consiguio con unas flores que cantaban y tambien bailaban, Liliana decidio quedarse a ver un pedacito del concierto que estaban empezando; al rato ya no podia irse de lo emocionada que estaba al ver todo este talento. Pasaron horas y Liliana estaba muy entretenida y sorprendida por todo lo que ellas podian hacer.
Despues de un rato ya cuando se habia acabado el concierto Liliana se les acerco y muy emocionada pregunto si ella podria participar en una clase. Al dia siguiente Liliana fue a participar en la clase asi pasaron unos dias y Liliana seguia participando en las clases, ya ella habia cumplido sus 15 años y como el bosque encantado quedaba cerca de su casa sus padres le dieron libertad para tomar la decision de irse a vivir en este bosque, ya que asi podria participar mejor en este arte.
Ya Liliana cumplia los 18 años y era muy sonada en este bosque asi que decidio montar su propia escuela con flores y niñas pequeñitas. El primer dia solo fueron flores pequeñas, pero yo al cuarto dia empezaron a llegar las niñas y asi fue como empezo a crecer la escuela.
Finalmente la escuela de Liliana quedo en la historia de los bosques encantados.....

  

     

Copla Dejame Dormir

Déjame entrar al monte,
déjame coger la flor,
déjame dormir sueñito
entre tus brazos, mi amor

       

Copla Tres Aguas

Tres aguas habré bebido,
cuatro con la de verbena
y no hay agua más amarga
que vivir en casa ajena”.